Amor de ti me llega, amor mi vida doblega... De amor se hicieron los mares y la tierra, Que de amor, trono la cruz se volvió. Canto amor, digo amor, amor escribo, que por amor al mundo te llegas, envuelta en amor mi alma acercas.
Amor que a ti te crucifica, Amor que a mi me salva.
Barco a la deriva intenta sortear las olas, los tornados que tú mismo provocas. Barco que en el mar navegas sin llegar a puerto, barco hecho de conquista, de tierras y de naves, barco fantasma, encallado contra la vida, contra las rocas, barco sin timón, sin rumbo, rompiente de amores, mi corazón un día naufragó frente a tu mascarón de proa.
He estado unos días en el campo con una conexión a Internet malísima, por eso no he podido visitaros en vuestros blogs, ahora lo intentaré porque estoy deseando leer vuestras entradas y poemas que me llegan al alma, aunque en Madrid me he encontrado con otro problema de conexión que estoy intentando resolver.
He dormido en el bosque de los recuerdos callados, al arrullo blanco de las aguas, al murmullo de una canción, olvidada, sin eco en el alma de lejanas andanzas que en tus brazos viví.
Sueños dormidos yacen en el tronco, ya seco, del sinuoso abedul, aquel que cobijó tu nombre y el mío con el amor que te dí. Verdes los arbustos, acarician las sombras de la vida que fue, cuando a la luz dorada del atardecer el pensamiento te atrae a mi.
Todos los colores de la primavera pintan al óleo este paisaje que solo recreé para tí. La música es tu vuelta y mi vuelta a un entonces que se hace presente en el andar de mis sueños dormidos, en la roca firme de la madurez.
Todo sonrie, todo reverbera en la quieta maravilla de la Naturaleza, donde hoy me dejé recaer.
Tu voz en la ventana, tu voz en los cristales, tu voz en el aire que respiro, tu voz en el mar. Tu voz en el cielo, danzando en las nubes y dibujar: ilusiones, estrellas encendidas con tu cantar. Tu voz en el sol que recrea la luz y el fulgor al quemar. Tu voz dentro del alma, no hay viento capaz de callar; posa en mi quietud, vendavales, deseos, fugaz palpitar. Tu voz en el alma es tenerte cercano, amante inventado que cantas historias, recoges del cielo la llama, la luz, la verdad.
Amante que, sin estar a mi lado, siempre en tu voz, a mi lado estás.
Te he tomado de la mano, no quiero perderte, saldremos juntos a buscar los sueños que un día, tu y yo, forjamos. Recorreremos la senda perdida, apartaremos los abrojos sembrados por la vida, buscaremos el Sol que juntos amamos. Nos bañaremos de lunas, desnudos, ardiendo del amor embrujado, de hogueras. que, en nidos de pasión, quemamos. Volverá la primavera de aromas, de colores, de calas, a envolver tu rostro siempre amado. volveremos a mirarnos, en el ocaso, temblando. Con el dulce pavor en las manos, el fuego sangrando en los labios, la pasión y la entrega de los cuerpos, con el alma, amados.
Te digo. amor, no estoy llorando, si en mis ojos ves escarcha, es el rocio de tus labios al besarlos. Te digo, amor, si en las mejillas la luz del día ensombrece, no es la palidez de la tristeza, es el palpitar de tus sienes que, en mi corazón, quedaron como aves prisioneras. Te digo, amor, que libre eres, el corazón, los ojos, las mejillas, te dejan ir sin ataduras ni cordeles, te dejan, por el amor que en ellos, por un día, de todo tú sin saciar, fue encarcelado.
He madurado.
Hija de Dios,
Confiada a padres católicos,
Española a morir,
Congregante Mariana,
Licenciada en Ciencias Económicas.
Matrimoniada indisoluble
Madre de diez hijos,
Abuela de 19 nietos
Aspirante feliz a una Nueva Vida